CIERRO LOS OJOS: UNA CONVERSACIÓN INTIMA CON CAMI
Dani MJ
Cami
Fotografías cortesía de NONA
Cami, una voz que ha sabido reinventarse a lo largo del tiempo y no temer a mostrarse vulnerable. Desde la introspección hasta la experimentación sonora, en esta entrevista hablamos sobre su proceso creativo, la escena musical chilena, el papel de la mujer en la industria y su más reciente proyecto, “Cierro Los Ojos”, que marcará el inicio de "Anna Vol. 2". Acompáñanos por un recorrido profundo por su arte y su visión.
DANI MJ: En tu proyecto encuentro mucha fortaleza y feminidad, si tuvieras que recomendarle una sola canción a alguien que aún no te haya escuchado, ¿cuál sería?
CAMI: “Quiero toda mi vida de vuelta”. Me compone tan bien: mis gustos, cómo veo mi música. Creo que es la canción más significativa (...) Es la que mejor me describe en este momento de mi vida.
DMJ: Creo que un error muy grande es intentar encasillar a los artistas en un solo género con todas las posibilidades que nos da la producción hoy en día. Te describen como pop alternativo, pop electrónico, o folklore, pero si tuvieras que describir tu proyecto, no tanto como un género, sino como una experiencia, ¿cuál sería?
CAMI: La veo como lo que sucede en lugares donde pasó algo doloroso, como una guerra o una pérdida, y se erige un monumento para recordar y embellecer ese espacio. La música para mí es eso: resignificar, embellecer espacios tanto propios como colectivos que han sido dañados. La música es capaz de recuperar la belleza donde hubo dolor, de transformar el sufrimiento en algo liberador. Es una energía que baja y que yo simplemente traduzco en letra, melodía y ritmo.
DMJ: Hay una conversación muy grande sobre la escena musical chilena. En este momento en Latinoamérica, me parece, nada suena como lo que se está haciendo en Chile. Artistas como Javiera Mena, Princesa Alba, Alex Anwandter y tú, tienen un sonido muy específico que me tiene obsesionada. Desde tu visión, ¿cómo ves la escena musical en tu país?
CAMI: Hay muchos espacios interesantes. En los últimos años, hemos tenido diversidad, particularmente, en la escena indie o no urbana, porque el movimiento urbano es muy fuerte en Chile. Pero creo que estamos dirigiéndonos hacia un lugar muy fructífero a nivel industrial. Aún nos falta entender lo poderosos que podemos llegar a ser como industria y mercado. Necesitamos más espacios, recintos, festivales e inclusión. Muchas veces se romantiza hacer las cosas "por amor al arte", pero eso también limita el crecimiento. Falta información y guía para los artistas en cuanto a contratos y el mercado.
DMJ: Respecto a la importancia de apropiarse de los espacios como mujer, ¿cuál consideras que es tu aportación en la escena como mujer chilena y latinoamericana ante el ojo internacional?
CAMI: Es difícil responder eso, porque aún no lo he procesado completamente. Prefiero hablar de cómo otras mujeres han impactado en mí y en mi carrera. Es difícil permanecer como mujer en la industria por muchas trabas y complejidades del mercado. No hay duda de que para nosotras es 3, 4 o 5 veces más difícil proyectarnos artísticamente. Es más caro ser artista femenina. Aunque no tengo la respuesta sobre mi aporte, en el futuro me gustaría decir que he trabajado a favor de las mujeres y de la justicia, porque hay muchas cosas que no son justas para nosotras. Creo en el cambio, en la conciencia colectiva, en el arte consciente y en la lírica con sentido.
DMJ: Con la sobreexigencia de la industria y la demanda constante de nueva música, ¿cómo encuentras el punto medio entre esa presión y hacer lo que realmente te gusta?
CAMI: Finjo demencia. Intento callar esas voces de presión. Soy muy exigente conmigo misma, pero mis exigencias son distintas a las de la industria. Tengo un equipo increíble que nunca me ha presionado para lanzar música constantemente. Prefiero los procesos en los que me encierro durante meses y canalizo mi creatividad en un proyecto. Me enfoco en la calidad y el sentido de lo que hago, más que en la instantaneidad o la masividad de la producción.
DMJ: Hablando de tu proceso creativo, ¿cuáles son los elementos artísticos y musicales que te inspiran en la creación de tu música?
CAMI: Estuve componiendo con sintetizadores y con mi flauta traversa, que toco desde niña, pero que nunca había incluido en mis producciones hasta ahora. También hago garabatos mientras escribo, lo que me ayuda a desbloquear ideas. Mi proceso no es racional, dejo que la canción me hable y me guíe emocionalmente.
DMJ: “Anna Vol. 1” cumplió un año. Tras este tiempo y el lanzamiento del “Vol. 2”, ¿cómo sientes que ha evolucionado Ana?
CAMI: Más que envejecer, ha cobrado vida. No creo que la música tenga poca vida útil. Para mí, los proyectos se entrelazan y evolucionan con el tiempo. “Anna Vol. 1” se conecta con "Quiero Toda Mi Vida de Vuelta" y con el “Vol. 2”. Anna significa vida, resurrección, longevidad.
DMJ: ¿Qué podemos esperar del “Vol. 2” y cómo se conecta con el “Vol. 1”?
CAMI: El agua es un elemento clave en todo el disco. En el “Vol. 2”, grabamos en temporada de lluvias en México, así que hay tormentas, relámpagos y agua en las voces. La producción mezcla sintetizadores con cuerdas (violín, chelo, viola), creando un diálogo musical entre ambos elementos.
DMJ: Con el lanzamiento anterior de "Quiero Toda Mi Vida de Vuelta" y el reciente de “Cierro los ojos”, ¿qué estás recuperando en este proceso de la llegada del nuevo EP?
CAMI: Vida y tiempo. Perdí mucho tiempo en espacios emocionales negativos. La pena y el trauma pueden quitarte la vitalidad. Ahora estoy recuperando mi energía, mi alegría y mi entusiasmo por la vida.
DMJ: La parte visual es fundamental en un lanzamiento musical. ¿Cómo te involucraste en la creación del concepto visual de Anna?
CAMI: El concepto visual gira en torno al movimiento. En el “Vol. 1” estoy corriendo, en el “Vol. 2” floto. Todo está guiado por "El Ojo de Mi Frente", el nombre del “Vol. 2”, que simboliza la energía que me impulsa. No quiero revelar demasiado, pero el video del “Vol. 2” explicará la historia detrás del personaje de Anna.
DMJ: Si “Rosa”, tu primer álbum y “Anna”, tu último gran proyecto, tuvieran una conversación, ¿de qué hablarían?
Respuesta: Hablarían sobre la valentía y el compromiso con la lírica. Anna le diría a Rosa que confíe en su talento y que se atreva sin dudar. Que el amor también puede escribirse desde otros lugares.